· El prolongado invierno evidencia dificultades considerables en obras de infraestructura física, las cuales pudieron ser evitadas o prevenidas desde el momento de la concepción del proyecto.
· El gremio hace un llamado a las entidades contratantes para que los proyectos de infraestructura sean concebidos con un riguroso carácter técnico y de responsabilidad social, y que el factor económico no sea el único determinante en la estructuración.
· La Seccional hace un llamado a las autoridades locales para que la información entregada a la opinión pública sea con prudencia, responsabilidad y rigor técnico.
El acelerado crecimiento urbano que experimenta nuestra ciudad ha llevado a la reconsideración del uso de suelos con alto grado de dificultad para la construcción y ejecución de obras de infraestructura. Es por ello que en la estructuración de un proyecto de construcción, y más concretamente en geotécnia, resulta imperioso revisar detenidamente factores que influyen en la estabilidad, o posible inestabilidad, tales como lo abrupto del terreno, su irregularidad, su baja resistencia, su topografía, su dificultad de acceso, entre otros aspectos claves que garantizan la estabilidad de la obra en el tiempo y la seguridad del usuario.
En algunos casos, los criterios de diseños de las obras son establecidos previamente por las entidades contratantes, de acuerdo a la disponibilidad presupuestal, pero sacrificando muchas veces temas fundamentales como la inclinación adecuada del talud, la altura, las obras de drenaje necesarias, las bermas, obras de protección y de estabilización, entre otras, trasladando el problema a los diseñadores y constructores en el corto y mediano plazo una vez se dan las obras al servicio.
A pesar de los múltiples llamados de esta Cámara, el tema ha no ha tenido la respuesta esperada, pues las obras siguen estructurándose teniendo en el factor económico una alta restricción, lo que dificulta la implementación de soluciones ingenieriles óptimas, cuyos criterios necesariamente involucran mayores inversiones iniciales pero menores costos y reclamaciones en el largo plazo. Infortunadamente los criterios de diseño sugeridos por las entidades contratantes, supeditados éstos en la mayoría de los casos a la disponibilidad presupuestal, ocasionan problemas en la obra que son resueltos “sobre la marcha”, pero sin un riguroso carácter técnico y de responsabilidad social, lo que en últimas genera dificultades considerables, las cuales pudieran ser evitadas o prevenidas desde el momento de la concepción del proyecto.
En nuestra opinión, este procedimiento frecuentemente utilizado por algunas entidades contratantes resulta en mayores costos finales de los proyectos, puesto que en el largo plazo representa mayores costos en mantenimientos, y afecta no sólo la seguridad vial sino la seguridad de la comunidad, generando cierres de las vías en períodos de tiempo muy cortos después de entregadas las obras para hacer mantenimientos correctivos. Adicionalmente, estos últimos generalmente se extienden hasta cuando los taludes intervenidos alcanzan su estado de equilibrio límite naturalmente, causando un impacto negativo a la obra misma.
Con base en las desafortunadas experiencias que se han tenido no sólo en grandes proyectos de carácter nacional y departamental, sino también local, esta Cámara hace un llamado para que se revalúe dicha práctica y se considere la definición de los criterios de diseño basados en soluciones ingenieriles y técnicas, y que las entidades contratantes no se limiten sólo a plantear proyectos que representen menores apropiaciones presupuestales iniciales que restringen el diseño adecuado en las obras, pero que no consultan los costos totales de los proyectos ni los riesgos a los cuales se expone la comunidad.