Durante la visita a Colombia de Robert Zoellick, Presidente del Banco Mundial, los problemas que surgen en el desarrollo de la infraestructura concitaron especial atención. Con ocasión de la misma, los voceros empresariales compartieron reflexiones e inquietudes con tan destacado banquero.
La CCI, por su parte, sostuvo que la revaluación del peso en Colombia seguirá generando presión sobre la prioridad de la reducción del déficit fiscal, y que por lo tanto se disminuirá la capacidad de inversión del Estado.
El gremio insistió, por ende, en el imperativo de buscar en asocio con la banca multilateral instrumentos y mecanismos que permitan relanzar y repotenciar el modelo de participación privada. Todo, bajo el entendido de que el país debe asimilar en mayor grado, y desde el punto de vista político, social y cultural este esquema.
Igualmente, la Cámara hizo énfasis en la urgencia de que las fuerzas políticas asimilen sus réditos sociales, y lo incluyan en sus agendas programáticas. Se dijo que también es necesario que las comunidades estén involucradas desde las fases tempranas de planeación de los proyectos públicos privados, para que las ecuaciones de los contratos no sean modificados posteriormente, como consecuencia de la presión de las mismas comunidades.
Adujimos en el encuentro con Zoellick, que Colombia haría mal en no capitalizar su estabilidad económica, para vincular recursos de largo plazo en el desarrollo de la infraestructura, y que la política de seguridad democrática también se constituye en valioso instrumento para consolidar la participación de inversionistas extranjeros.
Hechas las anteriores apreciaciones, los empresarios insistieron en presencia del banquero en la necesidad de basar la presencia de los privados en la infraestructura, en un gran esfuerzo de fortalecimiento institucional.
La Cámara recordó que el país adoptó, especialmente en los noventa, una adecuada estructura institucional en el sector transporte, y que sin embargo no siempre tal esfuerzo derivó en adecuadas estructuraciones, soportes técnicos y contratación adecuada de los proyectos de infraestructura, particularmente en contextos de participación-público-privada. Recordó, también, que a partir de estas reformas se han desarrollado tres generaciones de concesiones, que a pesar de algunos tropiezos, resultaron idóneas para la canalización de la inversión para la infraestructura de la competitividad, y alrededor de las cuales el Estado colombiano honró los compromisos económicos adquiridos con los concesionarios.
Se analizó con Zoellick, el hecho de que lamentablemente se ha venido debilitando la curva de aprendizaje en este frente, particularmente en lo que tiene que ver con las fases previas de la contratación de los proyectos. Un ejemplo vino al canto en el diálogo con el máximo vocero del Banco Mundial: precisamente el hecho de que el Gobierno colombiano debió confiar en la Corporación Financiera del propio Banco para la estructuración de la llamada Ruta del Sol, una de las obras más importantes del país, a pesar de que apenas hace cuatro años se creó un instituto especial para promover y estructurar las concesiones.
Concluimos todos, en fin, en que el fortalecimiento institucional, prerrequisito para relanzar la participación-público-privada, debe partir fundamentalmente, de una mayor claridad en la visión de largo plazo por parte de los estamentos oficiales y en un mayor compromiso estatal para la planeación sectorial disciplinada.