“Convienen a la competitividad de los municipios de la Sabana”
“Alcaldes deben comprender la rentabilidad social que generan las vías en mejores condiciones”
“Las limitaciones fiscales, hacen indispensable la participación privada en el mejoramiento de las vías”
“Gobierno Nacional, Departamental y Distrital deben concertar y socializar la bondad del nuevo peaje en el acceso de la Autopista Norte”
Bogotá, 23 de octubre de 2008. La Cámara Colombiana de la Infraestructura respaldó hoy la herramienta acordada por el Gobierno Nacional y el Alcalde de Bogotá, en el sentido de ubicar un peaje de $2.900.oo en el acceso norte-sur de la Autopista Norte en la Capital de la República, para financiar parte de la rehabilitación y ampliación de la vía desde la calle 190 hasta el Puente del Común, en un valor cercano a los 500 mil millones de pesos.
El Presidente del gremio, Juan Martín Caicedo Ferrer argumentó que dicho peaje, de cuyo pago estará exento el transporte público, mejorará sustancialmente la productividad de la Sabana y los municipios vecinos de la Capital, y la calidad de vida de los habitantes de la región. Resaltó el imperativo de que la nueva infraestructura de la Sabana sea apoyada por el esfuerzo de quienes tienen el privilegio de disponer del vehículo particular, o están en capacidad económica de utilizar el servicio del taxi.
Dijo también, que las limitaciones fiscales hacen imperativa la utilización de este mecanismo para la construcción y mejoramiento de las vías, y agregó que las autoridades nacional, departamental y distrital deberán y podrán explicar fácilmente los grandes réditos sociales que dejan el cobro de los peajes: mejor calidad de vida, ahorro en los costos de mantenimiento vehicular, desplazamiento rápido de los ciudadanos, y por ende, mayor productividad en el desempeño de sus actividades laborales y familiares, mayor competitividad de la región, y fácil acceso para los sectores agrícolas y productivos.
Expresó, finalmente, que sin este instrumento, los municipios de la Sabana perderán competitividad y limitarán las posibilidades para un mejor desarrollo social y económico en la región que circunda a Bogotá.