“El asunto tiene tanto de largo como de ancho”, dijo el Presidente del gremio, Juan Martín Caicedo. Argumentó que no se requeriría de licitación, porque la ley se lo permite al ISA, y se suplantaría así, la tradición de que las concesiones se adjudican mediante comparación de propuestas.
El mecanismo sería bueno, claro está, en cuanto la idoneidad de ISA, garantizaría eficacia técnica y transparencia en la estructuración de los proyectos y en la subcontratación de las obras con las empresas de ingeniería, pero a su vez, se rompería en mil pedazos la institucionalidad, pues el ISA suplantaría al INCO y al INVÍAS. Esto suscita la gran pregunta: ¿Entonces para que se creó el INCO y en qué quedaría también el papel del propio Ministerio de Transporte?
En síntesis: estaríamos desvistiendo un santo, para vestir el otro. Conviene, entonces, un gran debate institucional y académico, porque la incursión de ISA en infraestructura, supondría, además, la incapacidad del Estado y del sector transporte para hacerlo bien.
Sobre el particular, conversaron ampliamente esta semana el Presidente de ISA y ex ministro Luis Fernando Alarcón, y el Presidente de la CCI, dada la condición de esa compañía como afiliada a la Cámara. Coincidieron ellos, en la necesidad de un debate amplio y constructivo en ésta materia.