En comunicación enviada a los candidatos presidenciales Antanas Mockus, Rafael Pardo, Gustavo Petro, Noemí Sanín, Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras, la Cámara Colombiana de la Infraestructura, a través de su Presidente Ejecutivo, Juan Martín Caicedo Ferrer, planteó 5 puntos estratégicos en materia de infraestructura, como grandes retos para el próximo Gobierno:
1. Un “plan indicativo” de las obras prioritarias
2. Adopción de un “sistema multimodal” de transporte
3. Ampliar las fuentes de financiación del sector
4. Adoptar una política estable para el mantenimiento de las obras
5. Superar las barreras institucionales que impiden mayores flujos de inversión en el sector.
De igual manera, el dirigente gremial invitó a los candidatos en los primeros días de mayo, a debatir en un foro organizado por la Cámara, la problemática del sector y los desafíos que deben afrontarse durante los próximos años.
Con respecto a los debates presidenciales organizados por Fedesarrollo, y en particular sobre el documento relacionado con infraestructura vial del investigador Juan Benavides, el gremio hará pública una respuesta oficial por medio de la cual destaca y resalta la bondad del modelo concesional en el país.
El texto completo de la carta es el siguiente:
Doctores
ANTANAS MOCKUS SIVICKAS
NOEMÍ SANÍN POSADA
JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN
RAFAEL PARDO RUEDA
GUSTAVO PETRO URREGO
GERMÁN VARGAS LLERAS
Ciudad
Respetados candidata, candidatos y amigos:
Impera en el país un gran consenso académico, político y empresarial, sobre el fundamental y necesario impulso al desarrollo de la infraestructura, no sólo como factor de crecimiento económico, sino también de mejoramiento social y de mayores niveles de competitividad para el aparato productivo.
Se hace necesario, por ello, involucrar al sistema político en este propósito ineludible, y debatir en medio de esta campaña electoral la agenda que deberá afrontar el próximo Gobierno.
En noviembre del año anterior, sometimos a consideración de los señores candidatos y precandidatos a la Presidencia de la República el bosquejo de la que nos hemos dado en llamar “Carta de navegación del sector para el próximo cuatrienio”. A la luz de las acciones del Gobierno saliente en este campo, y del rumbo definitivo que toma el debate electoral, estimamos oportuno airear de nuevo el alcance de tales propuestas, agrupadas en cinco bloques esenciales:
1. Un plan indicativo de obras seleccionadas o priorizadas de manera transparente. No cabe duda que el debate electoral y la elección del nuevo mandatario de los colombianos, debería culminar en medio de un gran consenso social, político y empresarial sobre un “plan indicativo” de obras, que a su vez podría convertirse en el mejor insumo para el Plan Nacional de Desarrollo, que en virtud del mandato constitucional deberá impulsar y tramitar el próximo Gobierno. Para optimizar las inversiones el Plan deberá prever una visión de largo plazo a partir de las necesidades generales del país y basarse en el aprovechamiento de las ventajas de cada modo de transporte y la optimización de los corredores de comercio externo e interno.
2. El multimodalismo, como factor clave de productividad y competitividad.Es indudable que se requiere una política de Estado basada en la alineación de las distintas instituciones y sectores, con el fin de estimular al máximo el sistema de transporte multimodal y el mejoramiento de los sistemas logísticos, especialmente en los puertos o sitios de embarque y desembarque de mercancías. Para enfrentar cabalmente los nuevos desarrollos mineros y de hidrocarburos, el país requerirá de la revitalización de las redes férreas y la habilitación de mayores niveles de navegación fluvial. De la integración de los distintos modos -carretero, aéreo, férreo y fluvial- dependerá, en muy buena parte, la reducción de los costos logísticos de las empresas con respecto a sus ventas, los cuales representan hoy cerca del 50% debido a las deficiencias de la red de transporte y fundamentalmente a la ausencia de una red articulada de las diferentes modalidades de transporte. Baste recordar que mientras el sistema multimodal representa el 60.5% del transporte en el continente europeo, en Colombia, sólo abarca el 1.5%.
3. Para la financiación del sector el país dispone de recursos no utilizados. También se hace necesario revisar las fuentes de financiación del sector, a fin de lograr recursos recurrentes, que faciliten y amplíen la oferta de proyectos. Igualmente deberán ampliarse las fuentes de financiación de origen público, a través de mayor flexibilidad para la utilización del Sistema General de Participaciones, y la destinación de mayor cantidad de recursos de regalías hacia un gran plan nacional de infraestructura.
Los entes regionales, por su parte, deberán ampliar su espacio fiscal a través del fortalecimiento de las rentas endógenas y exógenas. La atracción de la financiación de fuentes diversas al presupuesto público, deberá ser una prioridad. Es necesaria la vinculación de los fondos de pensiones en el gran propósito de la modernización y actualización de la infraestructura, y para ello se hace imprescindible la superación de los obstáculos regulatorios que hoy los incentivan a realizar otro tipo de inversiones, así como la adopción de proyectos que cuenten con un nivel de estudios y diseños suficientes, para minimizar así los riesgos y proteger el ahorro del público.
4. Establecer de una vez por todas la cultura de la previsión para el mantenimiento de las obras. En este frente se requiere también de una política pública agresiva y persistente, hasta hoy prácticamente inexistente, orientada a garantizar a los usuarios niveles de transitabilidad óptimos y permanentes. El gasto recurrente para este fin deberá proporcionar el cuidado permanente y no espasmódico de las obras. Desde esta perspectiva, se reitera, que los entes locales deberán fortalecer sus fuentes fiscales y adoptar las estrategias necesarias.
5. Superar las barreras institucionales que impiden mayores flujos de inversión en el sector. Para tal efecto, el país construyó desde los años 90 la arquitectura adecuada, a través de la fijación de reglas para la participación de los privados en el desarrollo de las obras; la determinación de las competencias territoriales en virtud de las cuales la Nación asume las obras de mayor envergadura, mientras los entes territoriales se ocupan de los proyectos de carácter regional; y la asunción por parte del Mintransporte de funciones atadas más a la planificación que a la ejecución misma de las obras.
Sobre el papel de los particulares a través de las concesiones, consideramos oportuna la discusión orientada a capitalizar nuestras curvas de aprendizaje al respecto, a fin de hacer los ajustes que sean pertinentes, pero sin desconocer que las concesiones viales pueden aparecer como la solución más costo-eficiente, y en todo caso como una salida gerencial al mantenimiento y operación de la infraestructura con recursos asegurados en el largo plazo.
Se impone la cooperación del Legislativo para la creación de una Comisión de Regulación Autónoma e independiente para el sector transporte, que coadyuvaría a la tecnificación del Ministerio y a la necesaria despolitización de sus diversas áreas.
No encontramos comprensible, la propuesta hecha por algunos observadores, en el sentido de propiciar una especie de desmembración del Ministerio de Transporte, mediante el traslado de dependencias como el Instituto Nacional de Concesiones, INCO al Departamento Nacional de Planeación, o al Ministerio de Hacienda. Si de lo que se trata es de eliminar las falencias y deficiencias políticas o técnicas que afectan a esas dependencias, lo que se impone es un gran esfuerzo de reorganización e institucionalización del Ministerio, impulsado desde adentro para dotar a sus dependencias de las mejores herramientas técnicas y de gerencia pública.
Reiteramos, finalmente, la profunda convicción de que las buenas instituciones derivarán igualmente en buenos proyectos, los que sin duda serán necesarios para atraer mayores flujos de inversión y financiación sobre el sector, e igualmente, para proporcionar tranquilidad a los aseguradores y a los propios usuarios de las obras.
Los buenos proyectos, a juicio nuestro, requieren de buena planeación, buenos presupuestos, y un nivel suficiente y adecuado de estudios y diseños.
Esperamos contar con la honrosa compañía de ustedes en el Foro previsto para los primeros días del mes de mayo a fin de ahondar en estas materias, de prioridad indiscutible para los años venideros.
De ustedes, cordialmente,
JUAN MARTÍN CAICEDO FERRER
Presidente Ejecutivo