Existe en el país gran consenso sobre el imperativo de la infraestructura como factor de crecimiento y mejoramiento social, y es por ello que se hace necesario que el debate electoral examine a fondo los retos del sector en el próximo cuatrienio:
Un plan indicativo. La elección del nuevo mandatario de los colombianos debería culminar, en primer lugar, en medio de un gran acuerdo político y empresarial sobre un plan indicativo de obras, el que a su vez podría convertirse en el mejor insumo del Plan de Desarrollo que deberá tramitar el próximo Gobierno. Para optimizar las inversiones, el plan indicativo deberá prever una visión de largo plazo, a partir de las necesidades generales del país, y basarse en el aprovechamiento de las ventajas de cada modo de transporte y la optimización de los corredores de comercio externo e interno.
El sistema multimodal. Tambiénse requiere de la alineación de las distintas instituciones y sectores, con el fin de estimular al máximo el sistema de transporte multimodal y el mejoramiento de los sistemas logísticos, especialmente en los puertos o sitios de embarque y desembarque de mercancías. Para enfrentar los nuevos desarrollos mineros y de hidrocarburos, el país requerirá de la revitalización de las redes férreas y la habilitación de mayores niveles de navegación fluvial. De la integración de los distintos modos -carretero, aéreo, férreo y fluvial- dependerá, en muy buena parte, la reducción de los elevados costos logísticos de las empresas.
La financiación. Deberán revisarse las fuentes de financiación, a fin de lograr recursos recurrentes que faciliten y amplíen la oferta de proyectos. Igualmente, deberán ampliarse las fuentes de origen público, a través de una mayor flexibilidad para la utilización del Sistema General de Participaciones, y la destinación de mayores recursos de regalías hacia la infraestructura.
Los entes regionales deberán ampliar su espacio fiscal a través del fortalecimiento de las rentas endógenas y exógenas, y la atracción de la financiación de fuentes diversas al presupuesto público, deberá ser una prioridad. Para la vinculación de los inversionistas institucionales al sector, se requiere de la superación de los obstáculos regulatorios que hoy los incentivan a realizar otro tipo de inversiones, y de proyectos que cuenten con estudios y diseños suficientes, para minimizar los riesgos y proteger los ahorros del público.
El mantenimiento de las obras. En este frente se requiere de una política pública agresiva, hasta hoy prácticamente inexistente, orientada a garantizar al país niveles de transitabilidad óptimos y permanentes. El gasto recurrente para este fin deberá proporcionar el cuidado permanente y no espasmódico de las obras. Desde esta perspectiva, se reitera, que los entes locales deberán fortalecer sus fuentes fiscales y adoptar las estrategias necesarias.
Superar las barreras institucionales. Para tal efecto, el país construyó desde los años 90 la arquitectura adecuada, a través de la fijación de reglas para la participación de los privados en el desarrollo de las obras, y la distribución de las competencias territoriales en virtud de las cuales la Nación asume las obras de mayor envergadura, mientras los entes territoriales se ocupan de los proyectos de carácter regional.
Para modernizar el Ministerio de Transporte, no es comprensible la propuesta hecha por algunos, orientada a descuartizar esa Cartera mediante el traslado de dependencias como el Instituto Nacional de Concesiones, INCO, al Departamento Nacional de Planeación, o al Ministerio de Hacienda. Si de lo que se trata es de eliminar las falencias y problemas que afectan a esas dependencias, lo que se impone es un gran esfuerzo para blindar al Mintransporte de las presiones politiqueras o particulares, y dotarlo de las mejores herramientas técnicas y de gerencia pública.
Las buenas instituciones derivarán en buenos proyectos, los que sin duda serán necesarios para atraer mayores flujos de inversión y financiación sobre el sector. Y los buenos proyectos requieren a su vez de buena planeación, buenos presupuestos, y de un nivel suficiente y adecuado de estudios y diseños.
Los candidatos tienen la palabra.